Qué ver en Escocia en 10 días

No conozco a nadie que haya visitado Escocia y le haya decepcionado. Allí donde vas hay un paisaje que parece sacado de una película. Cualquier resto de historia es un decorado encantador debido a su agradecida naturaleza. Escocia, tierra con historia, paisajes naturales bellísimos, castillos históricos, que incluso en ruina conservan un encanto especial que te trasladan a otra época. A continuación te ayudaremos a guiarte en tu viaje y te aconsejaremos sobre qué ver en Escocia en 10 días.

Debido a sus innumerables rutas, excursiones y travesías gracias al encanto de cada rincón de este impresionante país, vamos a intentar guiarte para que puedas visitar parte de Escocia en 10 días, intentando que no te pierdas algunas de las más interesantes visitas. Debemos adelantar, que es un país amplio, y con grandeza paisajística y monumental en toda su extensión, por lo que irremediablemente tendremos que renunciar a muchos lugares que merecen la pena para poder ajustarlo a un viaje de 10 días. Pero es la excusa perfecta para tener que volver en otra ocasión. Sin duda, te quedarán ganas de repetir la experiencia, pues Escocia es mucho más que ovejas, whisky, pelirrojos y kilts (populares faldas de cuadros).

Lo más probable es que viajes a Edimburgo o Glasgow. Nuestra recomendación es, si es posible, viajar a Edimburgo, pues Glasgow es una ciudad industrial, de negocios, poco interesante para el turista. Al viajar a Edimburgo, aprovechamos el viaje desde el primer día, sin perder tiempo en traslados.

Primer día:

Visita al castillo de Edimburgo.

Recomendamos comprar las entradas con antelación por internet, así evitaréis colas. El castillo ofrece unas vistas impresionantes de la ciudad, ya que esta fortaleza fue construida en lo alto de una montaña para tener controlados a los enemigos que quisieran atacar. Dentro del castillo podréis hacer una visita guiada o disfrutar libremente con un plano del mismo.

La capilla de santa Margarita se encuentra dentro del castillo, es una pequeñita construcción de estilo románico rodeada de margaritas delicadamente cuidadas, su interior es como estar en una película y transportarte en el tiempo. Tiene un encanto especial.

Durante tu paseo por el castillo, verás numerosos cañones. Busca uno diferente, más moderno, pues a las 13h sale un señor uniformado, se coloca sus tapones en los oídos y da un cañonazo que te hace temblar. Busca sitio cerca para no perdértelo, pues el cañón de la una en punto tiene puntualidad británica.

Pero si el castillo es inmenso y precioso por dentro, os sorprenderá aún más su belleza desde el exterior. Puedes rodearlo y decidir qué perspectiva te gusta más. Incluso os invitamos a que lo disfrutéis en diferentes horas del día. Especialmente al atardecer, en verano, es impresionante cómo los rayos de sol se reflejan en sus muros como si quisieran escalarlos y entrar en él. La piedra se vuelve de otro color dependiendo de la hora del día y del rincón de la ciudad desde el que lo contemples.

Segundo día:

Subida al Arthur´s Seat (el asiento de Arturo).

Lo que encontrarás es un paisaje precioso y unas vistas impresionantes del resto de la ciudad, además de disfrutar de una jornada de escalada sencilla y senderismo suave. Relacionan este lugar con el rey Arturo, pero no esperes ningún asiento a tu llegada a la cima, sino un mirador natural que merecerá la pena el esfuerzo. No olvides llevar algo de comida y tu cámara de fotos.

Se encuentra a un kilómetro y medio desde el castillo de Edimburgo, y es el pico principal de un grupo de colinas que forman parte del Holyrood Park. Para esta mini excursión te recomendamos algo de abrigo incluso en verano y calzado adecuado para montaña, pues aunque sea un sendero de fácil acceso, es muy resbaladizo.

Tercer día:

Excursión de un día a Stirling.

Puedes viajar en tren desde Edimburgo hasta la estación de Stirling, donde puedes coger un autobús que te deja en la Universidad. Desde allí hay un sendero que no tienen pérdida y te lleva hasta el monumento a William Wallace. Es una subida muy empinada de unos 40 minutos aproximadamente, prepara las piernas, y lleva comida para reponer fuerzas. El camino hasta el monumento se puede hacer en bus, incluido con la entrada, pero recomendamos hacerlo a pie, ya que la mayor parte del encanto es ese trayecto, donde te encontrarás con varios miradores y rincones inolvidables.

Una vez terminéis la visita, cuando bajáis del monumento, hay un parking con autobuses que puedes comprar el ticket allí mismo, y te llevan a varios puntos turísticos de la ciudad. No te puedes perder el puente de Stirling, escenario de uno de los enfrentamientos más importantes de la guerra de independencia entre escoceses e ingleses. La batalla del puente de Stirling es especialmente conocida, en la que Williams Wallace logró derrotar por primera vez al ejército inglés.

Otra visita obligada en esta impresionante ciudad es el castillo de Stirling. Este castillo ha sido escenario de incontables batallas y asedios entre ingleses y escoceses. Antes de entrar al castillo, podrás contemplar la estatua en homenaje a Robert de Bruce, quien llegó a ser rey de Escocia y al que algunos reconocen como el verdadero “Braveheart” de los escoceses y el artífice del triunfo frente a Inglaterra.

Cuarto día:

Visita a Falkirk.

Si te gustan las leyendas y los seres mitológicos, Escocia es tu país. El punto fuerte de esta ciudad son indudablemente los Kelpies. Son dos gigantescas cabezas de caballos, esculturas inspiradas en la mitología escocesa, junto al canal de Forth y Clyde. Kelpie es el nombre escocés para un espíritu maligno del agua capaz de cambiar de forma y que habita en los lagos y estanques de Escocia. Normalmente aparecía con forma de caballo, y el ingenuo que intentara domarlo sería arrastrado hasta el fondo del lago y sería devorado.

Estas estatuas de 30 metros de altura impresionan de cerca, y su visita es recomendable tanto de día, cuando el sol refleja en el lago y brillan sus placas, como de noche cuando se ilumina. Podéis ir a Falkirk en tren desde Edimburgo, está cerca, pero tened en cuenta que hasta los Kelpies tendréis que conseguir un taxi, que es mejor contratar con anterioridad.

Quinto día:

Viaje hasta las Highlands o tierras altas.

Estamos en la mitad del viaje, y vamos a atravesar el país. Desde Edimburgo cogeremos un autobús hasta Inverness. La duración del viaje son unas 4 horas aproximadamente, pero os aseguramos que merecerá la pena. Recomendamos autobús en vez de tren porque no varía la duración del viaje pero el precio sí es bastante más barato si eliges autobús. Son cómodos, y hacen una parada para comer.

Después del largo viaje, podéis aprovechar para visitar Inverness, ciudad pequeña pero con cierto encanto. Tiene un castillo que no os impresionará después de haber visitado el de Edimburgo y el de Stirling, pero está justo en el centro de la ciudad y podréis disfrutar de las vistas de toda la zona.

Sexto día:

Excursión en barco por el lago Ness hasta el castillo de Urquhart.

No hace falta explicar el misterio de este inmenso lago y su monstruo. Embárcate en la aventura de un paseo en barco por sus aguas y abre bien los ojos por si ves a Nessy. Puedes comprar las entradas el día antes. Al final del trayecto, la excursión incluye una parada en el castillo de Urquart. Castillo en ruinas, del cual queda muy poco en pie, pero aún así su entorno es tan impresionante y está cuidado con tanto mimo que parece sacado de un cuento de princesas.

Séptimo día:

Visita al castillo de Elian Donan en Kyle of Lochalsh.

Tanto la estación de trenes como la de autobuses de Invernes están muy céntricas, con lo cual si te alojas en el centro, será comodísimo moverte sin coche. El viaje en tren a Kyle es largo para pasar un día, unas dos horas y media, pero os aseguramos que merecerá la pena. Una vez lleguéis allí, lo más cómodo es alquilar un taxi en la esquina de la estación. Te dan un número de teléfono y puedes llamar cuando quieras que te recojan, de otra forma es difícil ya que es un pueblito pequeño y el castillo está aislado.

Muy importante si no viajas en coche es que no permiten entrar con mochilas. Tienen una especie de contenedor donde las deja todo el mundo, pero no es muy fiable si llevas algo de valor. Lo mejor es llevar ese día un bolso pequeño y comprar allí la comida. Otra opción es no acceder al interior del castillo. De esa manera te ahorras la entrada, y puedes llevar tu mochila con tus pertenencias. Lo mejor y más aconsejable de este castillo es su exterior, el colorido del agua, la tierra, la roca, el puente, es todo un conjunto de casualidades de la naturaleza que lo hacen único y excepcionalmente bello.

Octavo día:

Excursión de un día a Invermoriston, Fort Augustus, Foyers Waterfall, Dores.

Es la ocasión perfecta para gastar el dinero en algo que sin duda merecerá la pena. Podéis contratar una excursión de un día desde Inverness en coche de 9 pasajeros con conductor-guía. Visitaréis lugares a los que no se puede acceder en autobús o tren. Cascadas escondidas entre la frondosa vegetación escocesa, pueblos con un encanto particular, las populares vacas de raza autóctona de las Highlands o puentes de piedra que no podrías ni imaginar son algunas de las maravillas que estas excursiones ofrecen.

Siempre os dejan ratos libres para estar a vuestro aire, y podéis comer por vuestra cuenta en restaurantes o tipo picnic, como prefiráis. Hay muchas ofertas, elegid la que se adapte más a vuestros gustos. Nosotros os proponemos esa ruta que os hemos indicado.

 

Noveno día:

Bosque de las hadas o Fairy Glen.

Un autobús desde la estación de Inverness te dejará en una hora en el parking del bosque. Es sencillamente encantador. Realmente parece como si al poner un pie en ese bosque, te embriagaras de su olor, su sorprendente naturaleza y ese verde brillante que te hipnotiza. A cada paso que das, te vas encontrando un rincón digno de ser fotografiado para no olvidarlo jamás.

Cascadas, riachuelos, caminos, cada arbusto y cada tronco atravesado y rodeado de musgo verde se convierte en un espectáculo. Es una ruta muy sencilla, vas siguiendo un camino y no tiene pérdida. Recomendamos calzado impermeable y de montaña o senderismo para evitar resbalones.

Décimo día:

Vuelta en autobús a Edimburgo desde Inverness.

A la llegada a Edimburgo, dependiendo de la hora, podéis aprovechar para hacer compras, comer el típico fish and chips si no lo habéis hecho ya o tomar las últimas instantáneas de la ciudad. Un lugar desde el que se consiguen sacar fotografías interesantes del castillo es desde el cementerio de Greyfriars Kirkyard, es un cementerio agradable, bonito y cuidado, muy cerquita al castillo, pero desde el que podrás conseguir distintas perspectivas.

Dejamos pendiente visitar Aberdeen, la isla de Skye y muchos otros lugares maravillosos, pero volveremos, Escocia nunca decepciona y siempre te quedarás con ganas de más.

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